¿Haces aplicaciones o resuelves problemas?

No sé si te lo has preguntado alguna vez, pero yo llevo una semana haciéndome esta pregunta. Pero, ¿qué diferencia existe? Fácil, el procedimiento.

Me estoy volviendo cada vez más fan de cómo Néstor Guerra cuenta qué es el método Lean Startup. No en sí el contenido, porque cualquiera que tenga una startup o esté en el mundillo se ha leído el libro, sino la forma que tiene de explicarlo y los casos que expone. A raíz de escuchar sus ponencias por YouTube, me pregunté: ¿es Sociack una aplicación o una solución a un problema? ¿Cómo saberlo? Me quedé dándole vueltas toda la semana y di con una tecla que me daba la respuesta: el procedimiento seguí en los inicios.

Cómo empiezas tu proyecto, determina si vas a tener éxito porque has dado con la clave para resolver un problema que genera negocio o vas a fracasar o peor, vas a tener éxito por casualidad (porqué es peor que fracasar lo escribiré en otra entrada, pero seguro que sabrás porqué). Me puse a pensar y analicé cómo empecé yo…y suspiré de alivio cuando recordé que mi fase inicial fue ver a mi socia trabajar y preguntarle día tras día “¿y si…?” y “¿cómo…?” terminando todo en una pregunta más directa “¿Y si tuvieras una herramienta que hiciera esto como haces tal y cual?”. Obviamente la pregunta fue más extensa pero la respuesta fue contundente: ¡Eso sería la leche! La suerte que tuve de tener a mi público objetivo sentado al lado y encima, es socia.

Todo proceso inicial de una startup debería comenzar con: un lápiz o bolígrafo, un papel, un problema y una hipótesis (LPPH). Si incluyes líneas de código, vamos mal. Si incluyes mockups, diseños, UX…vamos mal.

Tras haber aprendido esto bien, he juntado otro grupo para ver cómo de sencillo es crear algo con pocos recursos y tiempo, probar mucho y contrastar con posibles clientes y siguiendo el método de LPPH a raja tabla. Inicialmente es un ejercicio para todos los que estamos implicados, pero si seguimos el proceso y culmina en una posibilidad de negocio…Eso sí que sería la leche.

¡Gracias compañero por este rato que me has dedicado!